domingo, 2 de julio de 2017

Quien nos Separará del Amor de Cristo

¿Quién nos separará?  Romanos 8:35-39
 Guillermo Yan Alfonso.

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
La separación es un hecho que se produce como consecuencia de una ruptura. Solo es posible darse una separación entre personas que tenían una unidad o sociedad. Esta ruptura crea un abismo que a medida pasa el tiempo se hace mas difícil de cruzar, evitando cualquier tipo de comunicación.

En las relaciones, la separación se puede producirse por varias razones: a) Perdida de confianza entre las partes, b) Cuando una tercera relación la sustituye. c) Un alejamiento que comienza de forma gradual y sin darnos cuenta ya no nos vemos.

El apóstol Pablo dice en el verso 5 “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu” en otra palabra no estamos hablando a personas que son de la carne, hablamos a persona que son del espíritu a los cuales les invito a pensar en las cosas espirituales, a pensar en la unidad con el espíritu.

El apóstol Pablo habla de una relación que el ha probado y que por nada quiere perder. Porque esta convencido de lo que afirma en el verso 28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” Habiendo analizado todo esto y mas, el Apóstol llega a la conclusión de que todo cuanto necesita es contar con el amor de Cristo y se pregunta: ¿Quién nos separará del amor de Cristo?. Porque todo comienza con el amor de Cristo. Fue ese amor que procuró en lugar de destruir a Saulo en camino hacia damasco, redimirlo y darle la oportunidad de convertirse en el Apóstol Pablo. Es ese mismo amor fue que ha nosotros nos ha dado la oportunidad de ser aceptos ante el padre para ser reconocidos como sus hijos y participar en todo lo que le pertenece. El Apóstol sabe que la separación no viene de arriba, sino de nuestra propia iniciativa y sigue preguntado.

Nada puede separarnos de su Amor
El apóstol, piensa en todas las circunstancias humanas, y vuelve a preguntar: ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Son siete condiciones humanas que mueven a las personas de un lugar a otro creando separación en las familias. Pero, el apóstol Pablo las mira y dice; ninguno de ustedes me pueden separar del amor de Dios y por el contrario termina afirmando, Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.


Procuremos una relación profunda con Dios que podamos alcanzar un amor que lo prefiera a el por encima de cualquier circunstancia, sea esta desagradable o muy tentadora. Cualquier cosa que nos aleja de cristo que no nos ayuda a crecer en nuestra relación con el, es algo que nos puede separar de El, entonces no debe ser permitido.

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